Los sesgos cognitivos son atajos mentales que muchas veces se manifiestan en forma de errores en los procesos de pensamiento que ocurren al procesar información del entorno. Este error automático, generado por nuestra mente inconsciente, cambia la forma en que afrontamos diferentes situaciones de nuestra vida diaria y puede llevarnos a tomar determinadas decisiones y no otras sin una justificación racional. Conoce a continuación qué es el sesgo cognitivo, cuáles son los principales tipos de sesgo, qué causa el sesgo, señales que nos ayudan a reconocer el sesgo cognitivo y el impacto profesional que puede tener.
¿Qué es el sesgo cognitivo y qué implica?
Para entender de dónde viene el nombre de sesgo cognitivo y qué significa realmente, tenemos que pensar en el significado de cada palabra componente individualmente. Entonces, por tendencias nos referimos a tendencias (o incluso preferencias) hacia ciertas ideas, creencias, creencias, personas, etc., que se generan subjetivamente y a menudo son injustas e inconsistentes con la realidad. La palabra cognición se refiere a los procesos mentales que permiten el comportamiento cognitivo.
Por lo tanto, los sesgos cognitivos significan que el inconsciente intenta tomar decisiones más rápido de lo normal, accediendo a tendencias y preferencias que ya conoce, a expensas de decisiones nuevas y racionales adaptadas a la situación relevante.
¿Cuáles son las causas del sesgo cognitivo?
Aunque los sesgos cognitivos tienen algunos efectos negativos y pueden dificultar la comunicación y las relaciones interpersonales, su finalidad principal es facilitar el proceso de toma de decisiones, independientemente de la situación a la que nos enfrentemos.
Dada la complejidad del mundo que nos rodea, no siempre podemos abordar cada fenómeno con el que entramos en contacto con la misma atención y/o esfuerzo. Los sesgos cognitivos nos ayudan en estas situaciones porque actúan como atajos mentales, simplificando tareas que potencialmente consumen mucho tiempo. Se puede observar que el motivo de su aparición está estrechamente relacionado con la forma en que las personas se adaptan e integran a la sociedad.
Además de la necesidad de atajos mentales (que es el principal motivo para adoptar sesgos cognitivos), existen otras razones que pueden considerarse como las razones de su aparición, como por ejemplo:
- Presión social;
- Las diferentes emociones sentidas en algún momento de la vida;
- Motivación personal;
- Límites personales para el procesamiento de información del entorno.
Los principales tipos de sesgos cognitivos.
Dependiendo de cómo ocurren y proceden, los sesgos cognitivos se pueden dividir en varias categorías. Algunos de ellos son más comunes que otros, por lo que entre los más habituales se encuentran:
- Sesgo de anclaje: por anclaje nos referimos a la tendencia a centrarse en la primera información recibida relacionada con una persona, cosa o evento (por ejemplo, un empleador que se guía por la primera impresión proporcionada por el candidato);
- Sesgo de confirmación: significa la tendencia a aceptar ideas, opiniones que confirman/se superponen con las propias creencias (por ejemplo: ignorar/juzgar a un empleado con opiniones diferentes de las propias preferencias y creencias);
- Sesgo cognitivo: representa ese tipo de sesgo por el cual uno opta por opiniones preformadas sobre una persona, evento, etc. (por ejemplo: una opinión ya formada sobre un empleado antes del momento de la entrevista);
- Sesgo de actor-observador: significa la tendencia a vincular los propios errores con factores externos y los errores de otros con factores internos (por ejemplo, el empleador cree que llegó tarde a la entrevista debido a una emergencia personal, y el empleado llegó tarde debido a su propia negligencia);
- El efecto halo – representa el tipo de sesgo cognitivo a través del cual se transmite la primera impresión de una persona, evento, etc. es el que permanece hasta el final, independientemente de lo que siga (ej: cuando la primera impresión que da un empleado durante la entrevista es la definitoria).
Signos específicos de sesgos cognitivos

Aunque los sesgos cognitivos son atajos mentales que pueden diferir de una persona a otra, son específicos de los humanos como entidad, independientemente de la forma en que estén expuestos. Por lo tanto, existen ciertos rasgos comunes que pueden señalarnos cuando alguien aplica un sesgo cognitivo. Algunos ejemplos de señales que pueden delatar un sesgo son:
- Anclar la primera impresión relacionada con una cosa, evento o persona;
- Aceptar únicamente opiniones que coincidan con creencias personales;
- Centrarse únicamente en opiniones preformadas sobre una cosa, evento o persona;
- La tendencia a atribuir fuentes externas como la razón de los errores propios y las internas como la razón de los errores de los demás;
- Centrarse únicamente en la primera impresión que ofrece una cosa, evento o persona, independientemente de otros detalles posteriores que podrían ser mucho más útiles para formarse una opinión definitoria;
- La creencia de que todos deben compartir los mismos puntos de vista y creencias que usted.
El impacto de los sesgos cognitivos a nivel profesional
Los sesgos cognitivos a menudo pueden ser herramientas extremadamente útiles para facilitar procesos mentales que, de otro modo, consumirían tiempo y energía. En ocasiones esta propiedad tiene un impacto positivo en la vida de las personas, ya que mejora las habilidades comunicativas y aumenta la atención a ciertos eventos para evitar cometer errores anteriores. Sin embargo, en muchas otras situaciones, estos atajos mentales pueden resultar desventajosos tanto para el interesado como para quienes están en contacto con él.
Un ejemplo donde juegan un papel esencial los sesgos cognitivos, que pueden oscilar entre un impacto positivo o negativo, es el ámbito profesional. Así, en el ámbito laboral, tanto el empresario (gerente) como los empleados pueden ser considerados culpables de aplicar estos atajos mentales. El motivo por el cual cada uno los utiliza difiere dependiendo del objetivo a alcanzar.
Sesgo cognitivo en el caso del empleador
Los sesgos cognitivos pueden representar las herramientas preferidas por el empleador (gerente), especialmente en el momento de la entrevista (la contratación real), pero también después de la decisión de contratar a la persona en cuestión. Este hecho puede deberse tanto a las creencias personales preexistentes del empleador, como a su deseo de encontrar a la persona adecuada para cumplir con las expectativas del puesto.
Así, durante el propio proceso de contratación pueden producirse sesgos de anclaje, de confirmación, de actor-observador, pero también de prejuicios y de efecto halo. Todos estos influyen en la decisión de contratación y pueden marcar la diferencia entre dos candidatos con el mismo nivel de experiencia y desempeño durante la entrevista.

Además, incluso después de que la persona haya pasado esa entrevista y haya sido contratada, los sesgos cognitivos del empleador pueden continuar y pueden surgir nuevos atajos mentales. Un ejemplo es evaluar el desempeño del empleado sólo después de evaluar los informes de fin de día (sin tener en cuenta la posible influencia de factores externos y/o internos).
Sesgo cognitivo en el caso del empleado
Si bien las manifestaciones de sesgos cognitivos del empleador pueden ser decisivas en el futuro trabajo de un empleado, los empleados a su vez pueden aplicar este tipo de atajos e influir en su propio enfoque de manera positiva o negativa.
Los principios que guían los sesgos cognitivos en los empleados son los mismos que en el caso de los empleadores y están estrechamente relacionados con sus experiencias pasadas (por ejemplo, trabajos anteriores). Por lo tanto, un empleado puede pasar por alto un trabajo potencial si la primera impresión le recuerda una experiencia pasada desagradable y/o si se adhiere a la primera impresión proporcionada por el empleador. Las ideas preconcebidas también pueden cambiar la forma en que ve a su empleador y su nuevo trabajo, y esas percepciones pueden ser diferentes si analiza racionalmente en ese momento y no toma atajos.
En resumen, los sesgos cognitivos son herramientas que pueden funcionar tanto a favor como en contra de nosotros cuando intentamos conectarnos con el mundo que nos rodea de la manera más efectiva posible. Dependiendo de cómo se apliquen estas herramientas en el mundo profesional, tienen la capacidad de impactar positiva o negativamente en la relación entre empleador y empleado y podrían ser un factor determinante en su futuro.
Ultimas Entradas Publicadas
Acumulación de pensión con salario y otros ingresos: cuándo está permitida
¿Cuáles son las normas de protección laboral?
Cómo hacer un CV. | La plantilla de CV Europass
¿En qué consiste el empleo directo? – Consejos a tener en cuenta
Prestación de desempleo: a quién se concede y qué valor puede tener
Código Laboral: ¿qué derechos y obligaciones tienes como empleado?
Descripción del puesto: qué función tiene y qué información contiene
Todo sobre cómo organizar una huelga | Consejos
Cómo escribir una carta de recomendación
